martes, 29 de septiembre de 2009



La escritora es conductora de programa de television de literatura PUNTO y COMA
Vea más en BLOG: http://puntoycomacr.blogspot.com

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Soy el amigo invisible de Diana

FELIZ DIA DEL NIÑO !!!!

Por Evelyn Ugalde
Ilustrador Alberto Tenorio

Hola, soy el amigo invisible de Diana, ella me llama Kevin. Tengo el pelo azul un día, rojo cuando hace sol y negro en días de lluvia. Mido poco menos de un metro, peso muy poquito, como un niño saludable de 3 años, el color de mis ojos al igual que mi cabello varía de acuerdo a la imaginación de Diana.

Existo gracias a que ella me hace existir, juego cuando ella quiere jugar conmigo, como cuando ella quiere alimentarme y me divierto cuando ella tiene una sonrisa maliciosa en sus labios.
¿Qué hago cuando ella no me invita a jugar? Esperar, esa es mi "vida", esperar.

Sueño con algún día ser un niño, un niño al que puedan pellizcar y del que broten lágrimas. Un niño que pueda dejar impregnado su aliento en una ventana, para luego dibujar caritas felices.
Por ahora, mi existencia es esperar.

La ventana del cuarto de Diana es mi refugio, es el límite entre el hogar y el vacío. Allí espero, espero, hasta que Diana recuerda que existo y me habla, en ese momento existo para ella, pero solamente ella puede verme y en ocasiones siento ganas de decirle quién soy en realidad...pero me contengo porque ella aun no está lista para saberlo. Eso si, si me olvida, dejaré de existir.

Mi juego favorito es el escondite, puedo ingeniar las más extrañas maniobras para hacer que Diana no me encuentre, en cierta ocasión hasta me pude encoger tanto y acomodar mi cuerpecito en uno de los zapatones del papá de mi amiga de juegos. Fue el día en que más cerca estuve de sentir, porque para mi sorpresa en ese momento llegó don papá y metió sus patotas, ¡ya se imaginarán la risa que me causó salir en tan solo un segundo por ls agujeros de los cordones!

Son las ventajas de aún no tener un cuerpo. Una de las pocas ventajas. Otras son traspasar paredes, enterarme de secretos nunca imaginados, no envejecer y tener visión de rayos equis, ups, no es cierto, este es un poder exclusivo de los superhéroes, no de amigos invisibles.

Nuestra vida transcurría normalmente, hasta que un día, escuché una conversación de grandes, en la que se mencionaban a los llamados "amigos invisibles". Alguien comentó que su primito Manuel tenía un amigo invisible llamado Eleazar, y que Manuel era un "bandido", porque cada vez que cumplía años y en Navidad solicitaba un regalo extra para "su amigo invisible". Sus papás y algunos de sus familiares, como eran muy chineadores así lo hacían, luego de reírse del ingenio del pequeñín. Pero lo peor sucedió cuando en su fiesta de cumpleaños su tío le regaló una gorra y Manuel reclamó la de Eleazar, su tío accedió y Manuelito salió corriendo para probársela a su amigo. Al rato llegó corriendo y con lágrimas en los ojos, dijo: ¡no se vale, no se vale!

Al preguntarle que le pasaba, dijo- esta gorra no sirve para Eleazar.
-¿Por qué?, le dijo su tío – "Es de la mejor marca".
-No, a Eleazar no le sirve- seguía reclamando enfadado el niño.
-¿Es muy grande o pequeña?-, preguntaban los adultos, casi a punto de estallar de la risa por las ocurrencias de Manuel.
-Nooo-, gritó el niño-, lo que pasa, es que no le caben los cachitos.
El silencio en la sala, era de ultratumba, casi como el vacío en el que yo habito, ninguno de la reunión decía nada y principalmente los papás de Diana se vieron con la boca muy, muy abierta, ¡será posible!, decían. Que Diana esté jugando con....
-No, no piensen eso, les decía yo–, tocándome la cabecita plana, plana, sin muestras de cacho alguno. -¡No todos los amigos invisibles somos... Bueno esa es otra historia.

Pero claro, ellos no me escuchan. Ni me ven, por lo que ni caso me hicieron y menos con el colapso nervioso en el que los dejó esa historia.

Diana y yo tuvimos que sufrir las consecuencias, su madre le dijo a la mañana siguiente que ni le mencionará a Kevin, que se fuera a jugar con sus amigos de verdad: Daniel y Raúl Que dejara de hablarle de ese fastidioso amigo invisible.

Por algunos días fue así, hasta que Diana regresó a mi ventana y los juegos continuaron, eso sí más a escondidillas de sus papás. En cierto modo yo debo también estar en paz con ellos, son y serán parte importante de mi existencia.

Continuamos como amigos entrañables, hasta que un buen día escuché algo que podría cambiar todo.

Por fin, el día más esperado se acercaba. Los papás de Diana querían que su hija tuviera con quien jugar, -"una personita de carne y hueso"- decía insistentemente su papá.

Y empezaron a prepararse, al igual que yo. Hice todo el papeleo requerido y estaba todo dispuesto para pasar de ser un amigo invisible a ser...hermanos.

Eso, es. Algunos de los amigos invisibles están aquí, solamente esperando ese hermoso día en que los juegos imaginarios se conviertan en realidades. Por agujeritos que el cielo deja en los días de lluvia se asoman al mundo y ven a un niño jugar solo a la pelota y dicen, ¡ese podría ser mi hermano!, por lo que bajan como amigos invisibles y comparten sus juegos hasta que Tatica Dios los premia con ser parte de la familia.

Es por eso que cuando un hermano mayor llega al hospital a conocer a su hermano pequeño, el bebé recién nacido lo ve y sin que nadie se de cuenta ...le cierra un ojo.

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Este cuento será el inicio de otro libro en el que estoy trabajando llamado: "El mundo de los amigos invisibles" que estará listo el próximo año